Bajo el pretexto de salvar el original, todas las iglesias de Quito han sido parte de una restructuración, o mejor dicho, copiar el original.
La iglesia de la Compañía de Jesús ha sido reestructurada desde la torre hasta la decoración, lo que podemos ver en la imagen no es el interior de la iglesia, sino una copia de esta, un simulacro. Muchos de sus cuadros ya no se exponen, según los encargados por los flagelos a las obras. Seguramente, después de unos años, los cuadros o incluso la iglesia, no podrán ser vistos, como es el caso del cuadro El Infierno y el juicio final, que ahora solo hay réplicas. Jean Buadrillard nos dice que la restitución del original difumina la exterminación e incluso llegan a presumir de mejoras, de sobrepasar al original. Esto significa que ya vivimos en un mundo de copias y replicas, de simulacros y cosas hiperreales.
Clement Greenberg nos dice que en la posmodernidad buscamos un camino en el cual a lo largo de el podamos mantener en movimiento la cultura en medio de la confusión ideológica y la violencia. Los pensamientos de ambos autores se complementa el uno con el otro, porque el mundo en el que vivimos es una lógica universal y sea en una iglesia de Quito o un Mcdonalds en estados unidos al final la cultura, los simulacros, lo kitsch, se resume a los mismo.
“Toda nuestra cultura lineal y acumulativa se derrumbaría si no fuéramos capaces de preservar la “mercancía” del pasado al sacarla a la luz”
Capilla inicial
Capilla inicial reestructurada



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